Errores de belleza que debemos evitar I

26/05/2015

Frecuentemente, todos cometemos errores en nuestras rutinas de belleza sin saberlo. Actos inocentes que nos perjudican y que merman la efectividad de nuestras rutinas sin que lo sepamos. Por ello, he querido resumir 10 errores frecuentes que solemos cometer habitualmente y que debemos evitar a toda costa si queremos tener una rutina de cuidados correcta y  eficaz.

 

 

1. No desmaquillarnos correctamente

Una correcta limpieza facial es el paso más importante de nuestra rutina diaria de belleza. Si la piel no se encuentra perfectamente limpia, los productos que apliquemos a continuación no podrán actuar correctamente puesto que les será imposible penetrar a través de las capas de la piel.

Detalles como no desmaquillar correctamente los ojos provocarán también que nuestras pestañas se debiliten, se partan e impediremos su crecimiento. Por ello, recuerda que el primer paso y más importante de una rutina de cuidados es la limpieza. Hazlo profunda y correctamente siempre.

 

 

2.  Usar agua muy caliente en la ducha

Usar agua demasiado caliente en la ducha destruye el manto lípido de la piel y en consecuencia, la reseca. Al lavar nuestro rostro para desmaquillarnos sucede lo mismo. Sobre todo, si tienes afecciones en la piel o la tienes muy seca o muy grasa, la temperatura del agua debe de ser ni muy fría ni muy caliente, es decir, siempre templada. 

 

 

3. Usar la misma toalla para rostro y manos

El hecho de usar la misma toalla para rostro y manos es un error muy común y la explicación radica principalmente en una cuestión de higiene. Secar el rostro con una toalla que a su vez usamos para las manos puede contener bacterias y restos que mermen el estado de nuestro cutis. Lo mismo sucede con la toalla que usamos para el cuerpo. En consecuencia, lo ideal es tener una toalla para las manos, una para el cuerpo y otra para el rostro, siendo estas dos últimas íntimas y personales (no de uso para toda la familia).

Este consejo es especialmente aplicable a las pieles muy grasas y/o acnéicas que deben además lavar/reponer las toallas con más frecuencia

 

 

  

4. Frotar el cabello con la toalla y cepillarlo mojado.

Cuando tenemos el cabello mojado, éste se encuentra más frágil y sensible de lo habitual, por ello desenredarlo o cepillarlo fuertemente puede pasarnos factura provocando que se nos caiga en mayor cantidad y que se nos parta. Si tu cabello tiende a formar muchos enredos, utiliza acondicionador en la ducha y un acondicionador sin aclarado que ayude a suavizar el cepillado.

Al salir de la ducha, debemos retirar el exceso de agua y de humedad del cabello muy  suavemente y sin frotarlo. Si lo frotamos, fomentaremos  que la fibra capilar se deteriore, que  se nos escame el pelo con las consecuentes puntas abiertas y se nos parta. Retira el exceso de agua apretando suavemente la toalla sobre el cabello o hazte un turbante. 

 

 

5. Aplicar el champú y el acondicionador en la misma zona

Los champúes contienen ingredientes que tienden a resecar el cabello, como por ejemplo los sulfatos, por ello se debe aplicar en las raíces únicamente y nunca en las puntas.

Aplicamos una pequeña cantidad en la palma de la mano y a continuación masajeamos las raíces suavemente con la yema de los dedos. Seguidamente se pasa el champú de la raíz a las puntas sin frotarlas para así no resecarlas. 

El acondicionador y las mascarillas, en cambio, tienden a engrasar el cabello debido a las siliconas y otros ingredientes. Por ello se debe aplicar de medios a puntas únicamente y así no engrasaremos las raíces.

 

 

6. No limpiar las brochas de maquillaje y cepillos de pelo

Las brochas de maquillaje y los cepillos del cabello acumulan bacterias, grasa, polvo y suciedad. Si no las lavamos, estos residuos entran en contacto con nuestra piel y nuestro cabello pudiendo llegar a producir granitos en la piel y un aspecto de pelo graso.

Lava tus brochas de maquillaje cada cierto tiempo con un champú suave, si no tienes un producto específico para la tarea. Para los cepillos de pelo puedes ayudarte de un cepillo de dientes viejo y frotar las cerdas y la base con champú o desengrasante. Otra opción es dejar el cepillo en remojo en agua oxigenada durante unas horas y a continuación aclararlo con agua.

 

 

7. Aplicar el perfume directamente en la piel y frotarlo con las muñecas

Los perfumes contienen un alto porcentaje de alcohol. Este último, en contacto con la piel, puede provocar reacciones en pieles sensibles y, lo que es peor, puede manchar nuestra piel si nos da el sol.

Por lo general tendemos a aplicarnos perfume en cuello y escote, una zona muy expuesta al sol que puede pasarnos factura con manchas solares. Aplica mejor el perfume en la ropa, detrás de las orejas y en las muñecas y NO LO FROTES. Los perfumes tienen lo que se denominan “notas”. Estas notas pueden perdurar hasta una hora en la piel, pero si se frotan las muñecas, el calor y la fricción hacen que el aroma del perfume dure menos tiempo.

 

 

8. No protegernos tras la depilación

Es muy importante aplicarnos protector solar  tras la depilación y evitar a toda costa el sol. Tras la depilación, la piel se encuentra más sensible, frecuentemente irritada y más vulnerable a los efectos del medio ambiente. Exponernos al sol tras la depilación  puede causar manchas en la piel muy difíciles de eliminar. El bigote manchado es una de las manchas más frecuentes entre las mujeres que se puede evitar con algo tan sencillo como usar protector solar y evitar el sol durante las 24 horas posteriores a la depilación.

 

 

9. Exfoliarse o realizarse un tratamiento de día

Las mascarillas, tratamientos, exfoliaciones y demás se deben realizar por la noche o cuando ya no vayamos a salir de casa ya que la piel suele quedar más sensible y desprotegida. En ocasiones, utilizamos ingredientes fotosensibles o abrasivos que requieren de un periodo de "reposo" antes de exponernos de nuevo al sol, aire, contaminación radicales libres... Si no lo respetamos, nos arriesgamos a que aparezcan manchas, irritaciones, granitos y numerosas afecciones en función de nuestro tipo de piel.

 

 

  

10. No quererse a una misma

¡Y este es el error más grande que podemos cometer! Ante todo tenemos que aceptarnos y querernos a nosotras mismas como nadie puede hacerlo. Una buena sonrisa y la seguridad en una misma son nuestro mejor maquillaje. ¡Siéntete única y feliz que la vida son dos días! =D

 

 

¿Cometéis alguno de estos errores? ¿Conocéis alguno más?

Espero que os haya gustado.

Besos, Mery

 

 

 

 

 

 

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